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Precipitaciones (litros/año)

Las Islas Baleares tienen un clima mediterráneo privilegiado caracterizado por veranos secos y calurosos e inviernos húmedos y templados. Este clima suave y benigno es un gran reclamo turístico para disfrutar de las islas. Sin embargo, el clima mediterráneo también se caracteriza por una baja pluviometría que provoca una escasez natural de agua en las Islas Baleares con sequías periódicas agudizadas por el cambio climático.

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Recursos hídricos disponibles

Las Islas Baleares tienen un clima mediterráneo caracterizado por veranos secos y calurosos e inviernos húmedos y templados. Este clima, suave y benigno, ha sido el principal reclamo turístico para disfrutar de las Islas. Sin embargo, la baja pluviometría debida al clima provoca una escasez natural de agua con sequías periódicas que se ven agudizadas en la actualidad por el cambio climático.

La escasez natural de lluvias en las Islas Baleares implica la ausencia de cursos de aguas superficiales permanentes y el principal recurso hídrico natural para abastecimiento de agua a la población son las aguas subterráneas. Éstas son el resultado de la infiltración y almacenamiento de las aguas de lluvias en el subsuelo. Sólo la isla de Mallorca cuenta de forma complementaria con aguas superficiales retenidas artificialmente mediante embalses.

Los recursos hídricos de las Islas Baleares se destinan principalmente a abastecimiento urbano (54 %), en segundo lugar, a agricultura (22 %) y en tercer lugar a la vivienda dispersa (13 %). Este reparto de la demanda de agua indica la elevada presión que la que la población, tanto residente como turista, ejercen sobre los recursos hídricos disponibles que en total representan el 67% del consumo total de agua.

En efecto, durante las últimas décadas, el fuerte crecimiento poblacional, junto con el crecimiento de la actividad turística, ha causado un elevado incremento de la demanda de agua para uso de la población que ha conllevado la sobreexplotación de las aguas subterráneas. Por este motivo, ha sido necesario la construcción de desaladoras que producen agua desalada a partir de agua de mar, de manera que aumentan la garantía del recurso de calidad y posibilitan la recuperación de las aguas subterráneas.

De esta manera, el 80% del agua para abastecimiento urbano en las islas Baleares proviene de aguas subterráneas, un 14 % desalada y un 6% de agua superficial.

El agua, un recurso muy demandado

Las Islas Baleares tienen una población residente de 1,2 millones de habitantes que necesita el agua como recurso natural básico para su bienestar y desarrollo.

Además, esta población se incrementa por la población turista que visita las Islas Baleares durante todo el año en el que las islas reciben en torno 16 millones de turistas al año, pero especialmente durante el periodo estival en el que llega a haber más de 2 millones de personas en las islas al mismo tiempo.

Debido al progresivo incremento de la población residente y turista de los últimos 20 años, el consumo urbano de agua ha aumentado de forma considerable. Este incremento poblacional ha provocado que en algunos acuíferos las entradas de agua fueran inferiores a las extracciones, generando una reducción del agua disponible en los acuíferos. Así, el agua de los acuíferos en Baleares es insuficiente actualmente para poder satisfacer la demanda y por ello ha sido necesario la construcción de 8 desaladoras en las Islas Baleares, de manera que se pueda garantizar el abastecimiento de agua de calidad, posibilitar la recuperación de los acuíferos y hacer frente a períodos de sequía. En este sentido, la dotación máxima prevista por persona y día es de 250 l/hab/día y en cambio el consumo de agua real medio es de 302 l/hab/día

Situación actual del agua en las Islas Baleares

Como resultado de la elevada demanda de agua para consumo de la población, en las islas Baleares, el 51% de las masas de agua subterránea se encuentran en estado de sobreexplotación o en estado de mala calidad.

El cambio climático es un problema añadido en las Islas Baleares y uno de los principales retos a los que se enfrenta la sociedad por los impactos negativos que afectarán al agua y a nuestros ecosistemas acuáticos. Se prevé una reducción en las lluvias, y éstas sean más intensas, lo que dificultará la infiltración de agua a los acuíferos. Es decir, mayor riesgo de sequía.

Además, el fenómeno de la sequía estival es un rasgo común en el clima mediterráneo. Así, es recurrente que algunas zonas de las Islas Baleares entren en situación de prealerta de sequía durante el verano. Esta problemática ambiental se agudiza cuando no hay lluvias entre octubre y diciembre, que provoca una reducción de las reservas hídricas subterráneas para el año posterior y se corre el riesgo de entrar alerta por sequía.

Las sequías no sólo comprometen el abastecimiento humano, si no que pueden provocar la contaminación de los acuíferos, que requieren de muchos años para recuperar su calidad cuando son las reservas de agua estratégicas de las Islas.